Qué pasó con… Catanha

Las gaviotas dominarán el mundo

Volvemos a la carga con al tercera entrega del serial “Qué pasó con…”. Esta vez vamos a hablar de un tipo al que el fútbol no le regaló nada, consiguió llegar a lo más alto a base de trabajo y no ha tenido problema en continuar ganándose el pan en los campos más humildes de la península. Dicho esto, procedemos a hablar de Catanha, “la gaviota”.

Henrique Guedes da Silva nació el 6 de Marzo de 1972 en la humilde localidad de Recife, Brasil. Como otros tantos futbolistas brasileños, creció en un barrio humilde, marcado por la delincuencia y las drogas, pero él dejó de lado las cucharas para centrarse en lo que mejor se le daba: el balón. Con 13 años, fue descubierto por ojeadores del Fluminense, el cuál pasó a ser su primer equipo, demostrando la capacidad goleadora que atesoraba. Desgraciadamente no llegó a despuntar, por lo que se marchó al Sao Cristovao con 18 años, coincidiendo en competición nada más y nada menos que con Ronaldo.

En 1993 cambió nuevamente de equipo, formando parte del CSA Alagoiano, donde sí consiguió demostrar la calidad que llevaba en sus botas. En su primera temporada consiguió alzarse con el pichichi con 15 goles, y en su segundo año en el equipo brasileiro ganó la potente Liga de Alagoas, siendo de nuevo pichichi con la nada despreciable cifra de 32 goles. Estos datos hicieron que su nombre empezara a sonar en el viejo continente, por lo que en la temporada 1995/96 recalaba en el OS Belenenses portugués. En la única temporada que jugó en Portugal tan solo consiguió 5 goles, fichando al año siguiente por la Unión Deportiva Salamanca. Su primera temporada en España fue un auténtico fiasco, ya que sólo consiguió materializar un tanto.

Fichaje nº 24

Al año siguiente jugó cedido en el Leganés, donde se empezó a forjar la leyenda del “cangrejo rojo”. En el conjunto pepinero, entonces en Segunda División, jugó 34 partidos llegando a marcar 14 goles. Estas cifras llamaron la atención del Málaga CF, que se hacía con sus servicios en el año 1998. En esa temporada consiguió el ansiado ascenso con el equipo malacitano, pero la prueba de fuego vendría al año siguiente: Catanha tenía que demostrar que llevaba el gol en las venas. Y vaya si lo demostró. Terminó la temporada con 24 goles, tan sólo 3 menos que  Salva Ballesta.

Todavía no había jeque

Catanha estaba en el mejor momento de su carrera. Sus oraciones (siempre leía la Biblia antes de saltar al terreno de juego) daban resultado, su juego encandilaba al fútbol español y todo ello propició su fichaje por el Celta de Vigo por la friolera de 2.300 millones de pesetas, convirtiéndose en el fichaje más caro de la historia del club gallego. Además, la selección española llamó a su puerta, siendo convocado por primera vez con la roja el 7 de Octubre de 2000 en un España – Israel. “La gaviota” fue internacional en tres ocasiones, no llegando a materializar ningún gol.

Ya vestido de celeste, consiguió muy buenos registros en sus dos primeras campañas, anotando 20 y 17 goles. Pero en la temporada 2002/2003 su carrera empezó a dar un vuelco monstruoso. Tan sólo jugó 3 partidos, siendo cedido al año siguiente al Estrela Amadora de Portugal. En 2005 probó suerte en la liga rusa, recalando nuevamente como cedido en el PFC Krylia Sovietov Samara, dónde únicamente consiguió un tanto. En 2006 finalmente fue fichado por su primer equipo en Europa, el OS Belenenses, pero ese mismo año regresó a su país natal para jugar en el Atlético Mineiro. Esta fue su última experiencia en equipos de alto nivel, y tras un nuevo fiasco regresó a España para, sorprendentemente, fichar por el Linares de la Segunda División B. En dos temporadas dejó una huella imborrable en el conjunto minero, estando al borde del ascenso a la división de plata, pero la mala situación financiera del equipo jienense forzaron su salida.

Pelo whisky

Su última experiencia en España fue en la Unión Estepona, consiguiendo el ascenso a Segunda B. En la actualidad, con 39 años, juega de nuevo en el CSA Alagoiano, con el único objetivo de superar a Romario como jugador más viejuno en disputar un partido oficial en Brasil, marcado en 41 años.

Este es el recorrido de Catanha, un hombre humilde, de principios, cuyas creencias le hicieron huir del prototipo de jugador brasileño salido de las favelas que se hace rico y la pinta allá por donde va. “La Gaviota” ha dejado huella allá por donde ha pisado (quizá en Rusia no) y estas cosas son las que hacen que a un futbolista se le recuerde y tenga la oportunidad de aparecer en tan venerable sección.

Como siempre, os dejo unos vídeos.

Advertisement

Dejar un comentario

Archivado bajo Qué pasó con...

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s